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Menú para una muerte sabrosa

Nuevo cuento remezclado para amantes en Visual 404. Esta vez, en forma de menú – degustación a base de sabores perversos cargados de sensaciones contradictorias e igualmente sabrosas. Como siempre, con la aportación musical de Stefano Ruggeri.

 

A veces el tedio y la monotonía se apoderan de las parejas; matrimonios curtidos en años de resentimientos y silencios. Hay ocasiones en las que los jóvenes amantes se baten en duelo armados con traiciones y engaños. Las menos, eligen toda una vida de contemplación alejada de tentaciones carnales. Para todas ellas presentamos este suculento menú, cuya cuidada selección de sabores mortales esperamos que les resulte de su agrado. Así pues, elijan de entre sus platos, sigan la receta y procedan a degustarlos.

A modo de aperitivo, os dejo las referencias textuales, visuales y sonoras que le dan cuerpo y alma:

Referencias visuales y textuales: Lunas de hiel (Bitter Moon, Roman Polanski, 1992), Atlantic City (Louis Malle, 1980), El nombre de la rosa (Der name der rose, Jean-Jacques Annaud, 1986), El Padrino. Parte III (The Godfather. Part III, Francis Ford Coppola, 1990), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984), Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992), Perdida (Gone Girl, David Fincher, 2014), Sólo los amantes sobreviven (Only lovers left alive, Jim Jarmusch, 2013), Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, Frank Capra, 1944), Duelo a garrotazos (Francisco de Goya, 1819 – 1823).

Referencias sonoras: Slave to Love (Brian Ferry, 1985). Aria – Casta Diva  –  Norma (Bellini, 1831). Main title – Der name der rose (James Horner, 1986). Intermezzo – Cavalleria rusticana (Pietro Mascagni, 1890). La bien pagá (Ramón Perelló y Ródenas, 1930). Extasi extano (Chimo Bayo, 1991). What have we done to each other, Sugar storm, Hidden track (Trent Reznor & Atticus Ross, 2014). Funnel of love (Jozef van Wissem, SQÜRL, 2014).

  • Camaleones. Por Camilo Polo

Herramientas para camaleones

Si tienes una idea de proyecto en cultura y capacidad de adaptación, visión periférica, estás dispuesto a experimentar, a adaptarte al medio, a aventurarte, a colaborar, cooperar y a equivocarte… ERES UN CAMALEÓN.

Con esta premisa nos inscribimos a la formación que desde Trànsit Projectes (y en colaboración con el Impact HUB de Barcelona) ofrecieron a los 25 proyectos de emprendimiento cultural que becaron.

Por ello decidimos repensar PRESSPLAY!, con el objetivo de llegar al núcleo del proyecto, dimensionarlo gracias al Business Model Canvas, aprender a conectarlo con el público y mucho más. Trabajar con las herramientas “camaleónicas” nos ha permitido adquirir pautas consolidadas para afrontar su desarrollo, de forma que nos permita crear un proyecto sostenible de alto impacto social. ¿Cómo? Durante nueve semanas y media recibimos  talleres y actividades presenciales con personas expertas en la comunicación, el diseño, el marketing, la innovación… contando, además,  con un acompañamiento online desde el aula virtual en Plataforma C.

Proceso que ha dado sus frutos ya que nuestro proyecto fue galardonado en la fiesta final de clausura, excelente broche de oro de nueve semanas de trabajo: música en directo, aperitivos, encuentros y presentaciones de los cinco proyectos finalistas frente al público. Fue este quien decidió el ganador y se convirtió con su voto en micro-mecenas de PRESSPLAY!,  apoyándolo con 1000 euros de premio. Además, el HUB de Barcelona nos acoge durante un año para poder desarrollar PRESSPLAY! con la comodidad de un espacio compartido con otros tantos proyectos de emprendimiento social.

Desde REDO nos gustaría compartir la experiencia de los otros cuatro proyectos compañeros, que merece la pena conocer y seguir. Con alguno de ellos, de hecho, estamos ya caminando juntos. Sin olvidarnos del acompañamiento que nos han brindado Trànsit Projectes e Impact Hub Barcelona, de vuestro apoyo y de las energías compartidas con todas las compañeras y compañeros camaleones a quienes podéis conocer mejor en esta publicación: CAMALEONES Barcelona 2015.

 

Proyectos finalistas

Veni Vidi BiciVeniVidiBici. Plataforma dedicada a la cultura ciclista, que ofrece experiencias en la ciudad y sus alrededores desde el punto de vista privilegiado que solo una bicicleta puede brindar. Unas bicicletas clásicas a las que han dado una segunda vida en su ciclo-oficina. Ellas, con su historia y vida, son el corazón de su proyecto. Porque la perfección solo habita en la nostalgia.

 

Unofficial report.Unonfficial Report Conformados como un grupo interdisciplinar de “cotillas profesionales” esta plataforma de diseño capturar la creatividad, el espíritu, el latir personal de los distintos eventos alrededor del mundo. El objetivo es dar voz al espectador, convertirlo en protagonista de la experiencia y generar un “informe” que ofrezca una visión alternativa y útil, no oficial, de ese momento.

 

 

Ojo Rojo.Ojo Rojo Asociación Cultural Asociación cultural  dedicada a la investigación, recopilación y difusión de trabajos audiovisuales latinoamericanos. Su camaleona, Verónica Baena, quiere desarrollar una plataforma online documental que genere, además, impacto económico en los conflictos que los documentales representan.

 

 

LiveSoundtracks. LiveSoundtracks Festival
Festival que propone experimentar el cine desde el punto de vista musical. Los músicos eligen sus películas favoritas, crean una banda sonora original para ellas y la interpretan en directo. El pasado 24 y 25 de abril celebraron una edición más con una buena acogida por parte del público asistente.

 

 

 


Foto: Camilo Polo

Colaboración en Visual404 – audiovisual a flor de piel

vertovCreación y análisis.

Flujos de información y experiencias estéticas.

Frames, sonidos, palabras. Imágenes que golpean. Análisis sensitivo.

Deconstrucción y recreación de la experiencia audiovisual.  Reconstrucción y reproducción de la vivencia personal.

La interiorización de la película con todo lo que somos. De amar lo audiovisual, de amarlo todo con la intensidad.

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Hablo de VISUAL404

Y desde este no – manifiesto nos acercamos con colaboraciones periódicas en forma de cuentos remezclados para amantes del cine. Os animamos a descubrir el primero: You Wore Blue

 

You wore blue

 

Oz_land_Dorothy_blue-2

 

 

  • China Girl Bowie

La China girl: entre jazmines, esvásticas y amol

Konnichiwa”, Geisha, “Lady Dragon”. Muñequita asiática. Chinita. Son los estereotipos sobre los que se enmarca la visión (a veces mística) de las mujeres asiáticas. El calendario se aproxima al 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, así que es hora de revisar cómo las ha representado la música a lo largo del tiempo. Nos detendremos en el más musicalizado y conocido de todos ellos: el chinagirl.

El pasado mes, María del Mar Solís nos introducía en el concepto en su artículo Fu Hao. Una princesa guerrera:

La visión que tenemos sobre la mujer china ha representado sobre todo un estereotipo de exotismo oriental: una mujer misteriosa y sumisa. Esto se debe, en gran parte, a la percepción manuscrita que recogieron los occidentales cuando pisaron el gigante asiático; pero, sobre todo, a las obras de época imperial que sirvieron de ejemplo de recato y castidad –pensamiento extraído de la obra de Confucio–; asentando las bases del papel de la mujer en la sociedad como madres y buenas esposas.

Madres y buenas esposas. Función reproductora y sumisión. Simple. Así lo cantaba el dúo de pop británico The Korgis (conocidos por el tema Everybody’s Got to Learn Sometime) en su versión Chinese Girls de 1979:

Won’t somebody find me a Chinese girl
They’re different from us
Much more civilized
And they know how to cook
And look after a guy

Camino de los 80, hay quien echaba de menos los roles de género patriarcales, y quizás por eso encontraban en el estereotipo de chinagirl el “civismo” que las occidentales habían perdido: saber cocinar y cuidar del hombre. La investigadora Ellie M. Hisama alude a una práctica que en aquella década se convirtió en un verdadero negocio: los catálogos de pretendientes estilo Joyas de Oriente o Flores de Loto. En ellos, mujeres asiáticas se ofrecían en matrimonio a hombres occidentales asegurando una relación basada en los roles tradicionales. The Korgis continúan en el estribillo con la cosificación por procedencia de lachinagirl (“una mujer china”, les vale cualquiera del más de medio millón), e introducen el otro el elemento fundamental sobre el que se asienta el estereotipo: la fascinación exótica. “Fascinating, motivating. Chinese girl, Chinese girl”.

Al más puro estilo orientalista, la chinagirl es un objeto de deseo envuelto en perfumes de jazmín, rodeada de dragones mágicos, de piel sedosa y delicada belleza “salvaje”. A esta visión de mujer – jarrón (de porcelana china) se le han dedicado melodías como la de Roy Harper (1967).

Pretty little china girl
Tiny oriental pearl
Hold me in your dragon magic
Willow pattern smile

Veinte años más tarde, el grupo Mozzart insistía en la visión metamórfica en Jasmin China Girl. Hoy, Google nos devuelve webs porno y chats sexuales con el mismo término de búsqueda.

My jasmin girl find out city lights
Touch my cheek in China
All the dragons cry in China
I’m livin’ in a dream with you on my mind

Más cercana a esta concepción actual de la jasmin girl se sitúa Jonn Mellencamp, cuyo canto se transforma en una invitación sexual (no se sabe si consentida). Imagen pura, recatada, frágil para su China Girl (1982).

China girl, take me to your jasmine place
Cool me with your subtle grace, to know me is no sin
And I won’t break you, China girl
If you take me into your world

Sostiene la antropóloga Vanessa Domínguez que al reconocer una idea, historia o tradición que no es nuestra, nos distanciamos de ella. Pero al incorporarla o representarla, nos apropiamos de su derecho de uso, aunque no la reconozcamos como “nuestra”. No es algo que hagamos por desconocimiento, sino por la percepción que tenemos de ESO como OTRO. La naturaleza jerárquica implícita de la alteridad invita a prácticas – aparentemente inocuas – de representación que se transforman en estrategias de dominación a través de la apropiación.

Con esta misma práctica continúa John Mellencamp, que hila francamente fino en su visión de la chinagirl.

You touched me with your cool hand, your perfume’s in the wind
China girl, your daddy tells you white lies
To keep it from my blue eyes, to know me is no sin
And I won’t break you, China girl

La relación entre el narrador y la chinagirl no se compone a base de simples oposiciones binarias, sino jerárquicas: fuerte – débil, pasivo – agresivo, sutil – directo. Tal y como establece la corriente post-estructuralista, esta forma de representación occidental del pensamiento sitúa a uno de los dos opuestos en dominancia sobre el otro. Mellencamp no sólo hace referencia al sistema patriarcal (primero dominio paterno, luego marital) sino que introduce el choque de civilizaciones: “tu papi te cuenta mentiras blancas para alejarte de mis ojos azules, conocerme no es pecado”.

Parejo a estas representaciones sesgadas y unidimensionales surge el “paradigma del rescate”, como deseo de rescatar la “autenticidad” de una cultura o sistema social del destructivo cambio histórico. Implícitamente, salvarla también de aquellos por cuya negligencia podría desaparecer. El antropólogo cultural James Clifford alude, por ejemplo, al coleccionismo de arte antiguo. Sin embargo, salta la alerta en los estudios post-coloniales a este respecto (como ilustra Domínguez), por el sesgo apropiacionista de tales representaciones.

My little China Girl
You shouldn’t mess with me
I’ll ruin everything you are
I’ll give you television
I’ll give you eyes of blue
I’ll give you men who want to rule the world

Versionada hasta el infinito, no hay “Callejeros españoles a la conquista del mundo” que no incluya el China Girl de Bowie en su episodio sobre China. Iggy Pop y el inglés escribieron en Berlín la más famosa de todas las melodías dedicadas a una mujer china. Aunque la intérprete de su videoclip, Geeling Ng, era vietnamita. Y la chica en la que se inspiraron, Kuelan Nguyen, también.

El tema se lanzó por primera vez en el 77 (The idiot, de Iggy Pop), sin embargo, se convirtió en un verdadero éxito sólo tras el relanzamiento en el 83 por parte de Bowie, cuya versión incluía el famoso riff de apertura de Nile Rodgers. El videoclip, censurado en algunos países, y ganador de premios en otros, pretende ser, en palabras del propio Bowie “una declaración simple y directa contra el racismo”. Una advertencia, más bien, de la amenaza que supondría el imperialismo cultural de occidente:

Vestimenta campesina o traje Mao, cabello corto y recto, cara lavada. Así es la chinagirl antes de las perversiones materialistas occidentales. En una construcción más compleja que las anteriores, el videoclip ironiza primero con la colección de clichés asiáticos (uñas largas, bol de tallarines, ¿ojos rasgados hacia arriba, o hacia abajo?). Él, construido desde el mito del amor romántico (“I’d feel tragic like I was Marlon Brando”) se refleja como la amenaza occidental que “arruinará todo lo que ella es”:

I’d stumble into town
Just like a sacred cow
Visions of swastikas in my head
And plans for everyone

Disfrazado de lord inglés y custodiado por un militar, domina a la chinagirl como a un cachorro, para iniciar la transformación estética (y de valores, se sobreentiende) hacia la Geisha, y de ahí a la occidentalización total a base de maquillaje, peinados, televisiones y productos envasados. El escenario se colorea.

And when I get excited
My little China Girl says,
“Oh baby, just shut your mouth.”
She says, “Shhhh…”

Una mujer que, no obstante, es capaz de acallar los deseos (imperialistas) con tan sólo un susurro. A pesar de que la imagen de esta chinagirl es radicalmente opuesta a las anteriores, la opción de Bowie de no darle voz, es más, de simularla en un tono grave, ha sido criticada por la investigadora Hishama. Aunque reconoce que tanto la canción como el videoclip elevan la categoría de chinagirl, ve una oportunidad perdida para acabar con las representaciones unidimensionales de “mujer asiática”. Otras interpretaciones lo sitúan en el acierto, ya que la gravedad de la voz revela la posición de dominancia sobre la voz del narrador.

Treinta años más tarde, el grupo femenino de R&B 411 incluyeron su propia China Girl en su álbum de debut. Un tema que presenta a la peor de nuestras chinagirl: la indigente.

How do you find a place to sleep
When there’s nowhere to go
Life must be a living hell to you
Only time will show
There with no clothes or food to eat

Sin un hogar, ni comida, ni ropa, este cuarteto concluye con astucia que su vida debe ser un infierno. Aún así, es una rompecorazones (“All those hearts are breaking”) y todo el mundo la ama. Finalmente, el grupo le augura un regreso sano y salvo (de dónde, y adónde, no se sabe). Afortunadamente no hubo videoclip.

Sin llegar a presentarla como a una vagabunda, el cancionero infantil español ahondó en la imagen “chinita del Domund” de la mano de Miliki y Rita Irasema. ¿Quién no recuerda “chinita de amol”? La Gran Muralla, el Dragón Chino otros tanto tópicos están presentes en esta revisión animada del clásico de la familia Aragón. Va camino de los 6 millones de reproducciones.

Al mismo tiempo, algún tipo de problema atormentaba la mente de Enrique del Pozo para no ver la perversión que proponía en En un bosque de la China. Ana (una menor) cantaba lo siguiente:

Y yo a que sí y ella a que no
Ella que sí y yo que no,
Y al cabo fuimos y al cabo fuimos
Y al cabo fuimos de una opinión.

Al otro lado del charco la chinagirl también fue merecedora de ritmos sabrosones como el de Gilberto Santa Rosa. En La Chinita recupera el elemento afortunado que es poseerla, también presente en la canción de Mellencamp (“It’s been my good fortune to find you China girl”):

Me da un sopa de wanton y yo le doy mi corazón.
Ella es mi fortuna china. Lo leí en la galletita.

La “chinita” de cabello largo y mirada serena no escapó del vallenato colombiano de Diomedes Díaz, ni tampoco de los ritmos más actuales como el reggaetón que nos propone Golpe a Golpe. Impresionante recopilación de estereotipos machistas y racistas en su Chinita de los ojos cafés:

Rápido como Suzuki me comí su manimoto, no quedó nada fue tremendo terremoto (…)
En la cabeza tengo una gran confusión. No sé si eres de China, de Japón o de Hong Kong (…)
Chinita quiele a chinito “fuchila fuchila la la”

Recientemente otros géneros también han probado suerte homenajeando a la chinagirl; desde el trance del DJ Baintermix, pasando por la alternativa australiana de The Owls. Incluso eltechno minimal de Adam Beyer, despojada al fin de melodías pentatónicas. Y de cualquier referencia en general. Es lo que tiene el minimal, que es minimalista.

¿Y cómo es la chingirl en el sudeste asiático?  Maia Lee, finalista del talent-reality Singapore Idol canta junto a Leonard T China Girl 2012:

Más pureza, dulzura y candor, dame tu amor, chinagirl. Cantada en inglés y mandarín, la canción tuvo tanto éxito que es fácil encontrar múltiples remixes como el de DJ Melodie.

La fantasía y el exotismo vienen reivindicados, no obstante, por la artista Shien Lee. Desde su web Not your China Girl juega con las representaciones visuales de la mujer exótica asiática a través de la fotografía y de la moda. Las reivindica como parte de su imaginario. Ante las muchas críticas recibidas, ella misma se explica: “La exotización de la realidad no exige el sacrificio de inteligencia. Es importante revertir estos malos entendidos entre las personas que no están familiarizadas con otra cultura. Sin embargo, la solución no es prohibir la propagación de la fantasía, sino alentar a las personas a aprender y participar activamente en las culturas que aprecian, para tomar una postura evaluativa sobre las representaciones culturales. Una persona inteligente y consciente será capaz de cuestionar la intención de una imagen y distinguir entre fantasía fabricada y realidad cultural, apreciando cada una en su contexto”.

Mientras la industria musical china lanza ladybands de imagen infantilizada y picante, en 2005 una cantante se desmarca de los clichés apostando por una imagen andrógina y masculina. Emulando precisamente al Bowie de Space Oddity (peinado, vestimenta) Chris Lee ganó el Super Girl a cara lavada y cantando boleros como este clásico de Carlos Leta Almarán Historia de un amor.

Ah, sí. La puesta en escena presenta estereotipos. Pero esa, esa es otra historia.

 


Lista de reproducción de todas las canciones citadas (y alguna más) en PLAYMOSS

Enlaces a las letras de las canciones citadas:

 

Lee el artículo en 遠方 Yuǎnfāng magazine

  • Buddha Machines de FM3

El arte de los ruidos (1)

La vida antigua fue toda silencio. En el siglo diecinueve, con la invención de las máquinas, nació el Ruido. Hoy, el Ruido triunfa y domina soberano sobre la sensibilidad de los hombres.

 Luigi Russolo. El arte de los ruidos. Manifiesto Futurista, 1913.

 

El sonido, el ruido, el silencio. Y en torno a ellos, la música experimenta a través de la transgresión de los límites convencionales. Primero, a través de la música concreta (años 50), con los trabajos de Pierre Schaffer para fonógrafo que recopiló bajo el título de  Cinco Estudios sobre Ruidos. Surgía así la experimentación con la tecnología de grabación y con la manipulación de los sonidos. A la par que se abría en Francia el primer estudio de música electroacústica, que sumó a compositores como Messiaen, Boulez, Stockhausen, Varese o Xenakis, entre otros. Más tarde, a caballo entre Europa y Estados Unidos, John Cage daba nombre (y marco teórico) a la corriente a través del grupo artístico FLUXUS. “En esta música no hay nada más que sonidos: sonidos que han sido escritos y sonidos que no lo han sido. Los que no lo han sido parecen silencios en la música escrita y abren el camino de la música a aquellos sonidos que se producen en un entorno físico” escribiría el compositor. Las partituras se llenaban de notas aisladas, largos silencios y sonidos entresacados de diferentes elementos de nuestra realidad más inmediata. Y se creaban corrientes dentro de la corriente, como el minimalismo, que llegó a alcanzar cotas elevadas de desarrollo y popularidad. Desde entonces hasta nuestros días, la música experimental desafía las convenciones de la época, la armonía, la narrativa, los instrumentos, la identidad y el espacio. Amplía la definición de la música a los paradigmas ortodoxos de composición, interpretación y escucha.

Hoy se cumple ya más de un siglo de experimentación sonora, desde que Russolo elaborara aquel manifiesto ya convertido en mantra. Sin embargo, en China es una corriente musical apenas iniciada, con una fecha muy concreta en sus orígenes: el 2003, año de referencia para el sonido en el país, según investigadores como Groenewegen-Lau y artistas como Karkowski y Yan. Dos hechos marcaron esta cronología. Por una parte, la publicación del disco China: Sonic Avant-Garde, primera recopilación sobre la experimentación sonora a cargo de quince artistas de todo el país. “No más sinfonías o cuartetos de cuerda con títulos orientalizantes y motivos pentatónicos. De hecho, aquí no oirá ningún instrumento chino” se advierte. La compilación abarca gran variedad de estilos, desde plunderphonics, música concreta, electrónica experimental, ambient, collage sonoros, plug-in de modulación, texto-sonido, hasta la poesía sonora, pasando por el noise o la sátira política.

Detrás de la impecable producción de China: Sonic Avant-Garde (Post-Concrete, 2003) encontramos el nombre del artista poliédrico Yao Dajuin. Artista sonoro (y fundador de la influyente China Sound Unit, de la que nos encargaremos en el próximo artículo), DJ, músico y productor (desde la mítica etiqueta Post-Concrete), historiador de arte, poeta, tipógrafo, comisario de arte y educador.

En paralelo a la publicación del recopilatorio, Pekín recibía su primer festival internacional de arte sonoro, el Sounding Beijing. Una plataforma en la que artistas chinos e internacionales entraron en contacto por primera vez.

El evento también jugó un papel importante en la consideración internacional de los nuevos sonidos que provenían de China. FM3, CY (Ding Dawen), B6 (Lou Nanli), y Li Jianhong, entre otros, comenzaron a actuar por Europa. En Pekín, el poeta, artista sonoro, y co-organizador deSounding Beijing Yan Jun comenzó a sentar las bases de una escena a medio camino entre la música experimental y el arte sonoro. El género tomaba consciencia de serlo.

Mención especial merecen en este capítulo el dúo FM3 formado por Christiaan Virant y Zhang Jian, cuyo trabajo se remonta a los inicios del milenio. Altamente influenciados por Cage, experimentaron con el sonido de instrumentos clásicos chinos y  técnicas digitales modernas. En 2005 crearon la primera de sus Buddha Machines,  Inspiradas en las populares Buddha Jukebox (unos pequeños aparatos que reproducen mantras repetitivos para facilitar la meditación). Este aparato – mitad disco, mitad instrumento – permite escoger entre los nueveloops almacenados. En realidad, las Buddha Machines son una composición musical en sí misma, creadas para experimentar con ellas y utilizarlas como base para otras composiciones. La última versión del aparato está disponible para múltiples soportes, como iPad, iPhone e iPod.

El pasado noviembre el dúo lanzó su nuevo disco tras diez años de trabajo con las Buddha Machines. Ting Shuo (听说 ), se adivina como un álbum bello e inquietante, con un perfecto equilibro entre introspección y evocación.

De forma paralela a FM3, Virant co-produce junto a Yan Jun desde la etiqueta Sub Jam, concebida como un colectivo de arte sonoro experimental. Desde sus dos sub-labels (集系列 – Miji Series y 观音唱片- Kwanyin Records) han publicado no sólo a lo más representativo de la experimental china, sino también a artistas internacionales como Tim Blechmann y Manuel KnappOlaf Hochherz o Martijn Tellinga. Además de performances, instalaciones sonoras y conciertos, desde 2010 Sub Jam produce el programa de radio on-line Radio Enemy, un encuentro entre artistas, escritores y oyentes en torno al sonido.

No obstante se intente establecer una mínima cronología, el mismo Yang Yun sostiene que la música experimental es un “sonido sin genealogía”. “La principal característica del nuevo sonido en China es el de la “re-invención”. Entendido como proceso de construcción de la nada (no tanto como reutilización), el artista alude a la ausencia de una tradición musical moderna/contemporánea, así como a la falta de enlace con el propio patrimonio sonoro. Ambos fundamentales para el desarrollo de la experimentación sonora.

Sin ninguna duda, – afirma Yun – el sonido experimental chino floreció con internet, hecho que lo relaciona directamente con su estructura. La repentina apertura e importación anacrónica de todos los estilos musicales supuso la descontextualización de los géneros y tendencias. “Esto configura una mentalidad nueva respecto a todo lo que se ve y se oye” sostiene Yang Yun en el proyecto Revolutions Per Minute: Sound Art China.

Quizás fue esta falta de genealogía lo que llevó a la selecta etiqueta Sub Rosa a publicar la gran biblia sonora de la música experimental china: The Anthology of Chinese Experimental Music 1990 – 2008 (Sub Rosa, 2009) Un esfuerzo de investigación y catalogación, el disco compila más de cinco horas de música de 48 artistas, en un intento de encontrar esos orígenes experimentales a través del noise, fundamentalmente.

Al tiempo que se traspasan las fronteras y Occidente los tiene en consideración, los sonidos experimentales chinos toman los museos, galerías y centros contemporáneos para devenir arte. Una práctica a la que prestaremos la atención que merece en el próximo artículo El arte de los ruidos (2). Experimentaciones sonoras en China.

Lee el artículo completo en 遠方 Yuǎnfāng magazine