• Mural de Shepard Fairey en Wynwood Walls de Miami. En primer término, Suu Kyi cc Helen Anders
  • Cartel de apoyo a Suu Yi de Amnistía Internacional
  • Thein Sein, por Tomohiro Ohsumi ©Bloomberg
  • Campo de refugiados birmanos en La Mae (Tahilandia). Wikipedia
  • Pagoda de Naypyidaw. Wikipedia
  • Recogida del arroz en Birmania. ccRichard-dicky. 2006

Birmania y la señora Suu Kyi

La líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, acaba de finalizar una gira por Europa para recoger, entre otros, el Premio Nobel de la Paz de 1991 y el máximo galardón de Amnistía Internacional, de la que ha sido embajadora de conciencia. Con 67 años, no ha perdido fuerza y carisma, ni es un recuerdo del pasado. Incorporada  de lleno a la política – ahora en la legalidad – es muy popular entre la juventud. En su primer viaje fuera de Birmania ha pedido apoyo para la democratización efectiva de su país.

Después de unas elecciones tramposas, la heroína de la oposición de Birmania, Aung San Suu Kyi (Premio Nobel de la Paz en 1992) ha sido liberada el 13 de noviembre de 2011.

 

En 20 años ha pasado 14 en arresto domiciliario. En el poder desde 1962, la Junta Militar ha considerado que el apoyo de más del 80 % de los votantes en las elecciones de principios de noviembre les da margen suficiente para permitir que “la Dama de Rangún” pueda tener libertad de expresión y movimientos.

 

El grupo de generales encabezado por Than Swe y las formaciones políticas civiles creadas y financiadas por ellos han iniciado un proceso de reformas en siete fases. Un paso han sido los comicios y otro la liberación de la señora Suu Kyi.

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  • Propaganda electoral de las Elecciones Generales de Argelia de 2012. cc Iñaki do Campo Gan
  • Jóvenes argelinos protestan por el decreto de Estado de emergencia

Argelia: vacío electoral

La abstención ha ganado las elecciones legislativas con un 47%, mientras el Frente de Liberación Nacional (FLN, partido del presidente Buteflika) ha logrado el 47,6% del 53% del censo que ha acudido a las urnas. Casi la mitad de la población argelina ha dado la espalda al intento del régimen de ofrecer una imagen de apertura política. La oposición denuncia fraudes.

El FLN se eterniza en el poder desde 1962, después de la insurrección contra Francia. Si es preciso con golpes de Estado: el coronel Bumedian derroca en 1965 al líder Ben Bella y, sobre todo, contra el Frente Islámico de Salvación (FIS). Su triunfo electoral en enero de 1992 fue la excusa para frenar completamente las libertades políticas. Los militares – especialmente los servicios secretos – han confiscado la revolución; controlan los resortes del poder, aunque muestren una imagen civil; y ganan siempre en medio de la lucha de facciones que caracteriza en Argelia.

Abdelaziz Buteflika, presidente de ArgeliaDesde hace 12 años Buteflika permanece en la jefatura del Estado. El régimen ha sabido conservar las riendas del poder con tácticas que le han dado resultado. El programa de reconciliación nacional (después de la guerra civil de 1992-2003) echaba un manto de silencio sobre las responsabilidades del ejército en la represión  de esos años. Asimismo, la creación de un sistema clientelar ha absorbido tendencias políticas enfrentadas (religiosas y laicas) con la oferta de integrarse en la administración y disfrutar de las ventajas económicas del poder. Incluso un sector de los islamsitas (Movimiento por la Sociedad y la Paz) han participado en el Ejecutivo y en el reparto de pactos y favores.  Tampoco ellos han sido muy eficaces y honestos en sus cargos. Es una de las razones – además de posibles trampas – de haber logrado sólo 48 escaños, 11 menos que en la anterior Cámara. El Estado todavía prohíbe que grupos del antiguo FIS intervengan en política.

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  • Campo de refugiados de Yirol (Sudán del Sur) CC Medici con l'Africa Cuamm

Sudán del Sur: independencia, fronteras, petróleo y más guerra

La tregua ha saltado en pedazos con ataques aéreos contra Bentiu, interior de Sudán del Sur. Se suman a los recientes choques en Heglig, límite de Abyei, frontera entre los dos Sudán. La disputa es por la posesión de la mitad de los cerca de 470.000 barriles diarios que produce Sudán del Sur, un nuevo Estado independiente desde julio de 2011, desgajado del resto de Sudán. Cinco intentos de negociación, amparados por la Unión Africana, han fracasado por los intereses contrapuestos de sus líderes respectivos: en el norte, el musulmán Omar al Bashir, imputado por el Tribunal Penal Internacional por los crímenes en Darfur. Al sur, Salva Kiir, cristiano, partidario acérrimo de la división de Sudán y nuevo dirigente autoritario, ganador absoluto de unas elecciones sin oposición. La población civil pone las víctimas: 2.000 muertos y decenas de miles de personas desplazadas.

 

El reparto de los ingresos derivados del petróleo y de los cargos en la administración del gobierno central alimentaron un enfrentamiento permanente

 

Dos durísimas guerras civiles (1955-1972 y 1983-2005) gestaron la ruptura de un país diverso con 600 grupos étnicos y religiones enfrentadas: el islam, mayoría en el norte; animistas y cristianos, hegemónicos en el sur. El reparto de los ingresos derivados del petróleo y de los cargos en la administración del gobierno central alimentaron un enfrentamiento permanente. La búsqueda de una identidad nacional múltiple e integradora, frente al conflicto entre ser árabe y la africanidad acabó rota por la obsesión de los gobiernos centralizadores de Jartum de reislamizar a la fuerza todo el país. También ha promovido la secesión y el personalismo de algunos políticos que preferían ser jefes de un nuevo Estado en Juba (Sudán del Sur) que vicepresidentes de un Sudán común. Para no perder su influencia regional E.E.U.U. y hasta Israel han intervenido en la crisis, porque un Sudán segregado debilita el conjunto árabe, en una geografía retaguardia de Egipto y amplia ventana al Mar Rojo. Read more »

  • Militares golpistas de Mali hablan a la cámara de televisión

Malí, malestar de África

Los soldados golpistas de Malí no tenían futuro tras la condena y el embargo impuestos por los países vecinos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), apoyada por Francia, antigua potencia colonial. Uno de los objetivos de la junta del capitán Sanogo era contrarrestar la insurrección armada de los tuaregs. Pero las milicias del Movimiento Nacional del Azawad (MNLA) y del grupo yihadista Insar Dine, además de Al Qaeda del Magreb (AQMI), han aprovechado el caos en la capital Bamako para lanzar una rápida ofensiva y llegar hasta Tombuctú, la ciudad de los 333 santos del islam, encrucijada religiosa, cultural, de las redes comerciales y de las migraciones que atraviesan el Sáhara. Sin experiencia, liderazgo y alianzas políticas internas, el directorio militar ha sido aislado y derrotado.

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  • Campo de refugiados en Saab. “Left over from the war” por Carl Montgomery

La frontera de Somalia

 

En el sur de este país del cuerno de África, la población más débil de las provincias de Bakool y Baja Shabelle, en la frontera con Kenia, se muere de hambre. Personas ancianas y de toda edad, hombres y mujeres, y sobre todo niños y niñas se desplazan forzosamente al campo de Dabaab (Kenia) para recibir auxilio internacional, todavía muy escaso. Las cooperantes españolas han sido secuestradas a medio camino. La vida diaria de las gentes de esta geografía ha quedado arrasada por la sequía. Pero, el desastre tiene otras causas: el gobierno de Nairobi apenas ha invertido en el desarrollo de la agricultura, ganadería, educación e infraestructuras básicas de sus comunidades más desfavorecidas. Los precios de las semillas para obtener alimentos y de otros productos básicos se encarecen cada vez más. En los años 80 Somalia garantizaba el 85% de sus necesidades de cereales. En 2010 hubo una gran cosecha en la región de Baja Shabelle, muy fértil. Ahora ha llegado la sequía en medio de la guerra civil, que desde los años 90 ha hundido en el caos a las diferentes administraciones somalíes. Las autoridades corruptas de todas las facciones cobran impuestos a las ONG que reparten alimentos. Muchas veces la dependencia excesiva de esta ayuda acarrea pasividad, en vez de estimular la producción autóctona.

En el conflicto bélico de Somalia no se enfrentan tanto los clanes, entremezclados en cada uno de los contendientes, sino las comunidades rurales – llegadas a las ciudades para sobrevivir y que acaban marginadas – con las urbanas, ligadas a los poderes burocráticos.

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