Suníes y chiíes
Mahoma predicando El Corán en La Meca

En Kerbala, a 100 kilómetros al suroeste de Bagdad, el 10 de octubre del 680, los soldados de Yazid I asesinaron al segundo hijo de Ali, el imam (guía) Huséin, junto a un grupo de 70 mujeres, niños y servidores. Huséin se proponía reclamar el califato. Antes, precisamente Ali – primo y yerno del profeta Muhammad, marido de su hija Fátima – había sido derrocado en la batalla de Siffin (657) por la vieja aristocracia comerciante de la Meca, que estableció la dinastía omeya, encabezada por Muáwiya. Cuatro años después, Ali morirá en Kufa atravesado por un puñal envenenado. De estos acontecimientos terribles procede uno de los rasgos distintivos de la chía: el tazieh (testimonio de dolor) en el día del aniversario del asesinato de Huséin y de otros mártires.

 

El enfrentamiento tiene que ver con las tensiones sobre la legitimidad de la persona que debe ejercer la guía política y religiosa de la comunidad tras la sucesión del profeta Muhammad.

 

Esta disputa es la gran fitna (cisma, sedición). La chía (partidarios de una causa) de Ali crea el movimiento chií esencialmente después del martirio de Huséin. Es el origen de la lucha histórica, que llega hasta la actualidad, entre los suníes, la mayoría de los creyentes en el islam, y seguidores de las tradiciones y normas surgidas  del ejemplo de Muhammad, y los chiíes, la principal facción disidente del islam, un 15% de los musulmanes del mundo, instalados principalmente en Irán, Irak, Bahrein, Líbano, Afganistán y Pakistán.

 

Mapa del Islam por países

«Islam by country». Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons. Estados islámicos con más de un 10% de población musulmana. Verde: zonas suníes, Rojo: zonas chiíes, Azul: Ibadíes (Omán)

Guerra en Irak

 

El avance del Ejército Islámico de Irak y Levante hacia Bagdad reúne características geopolíticas que se relacionan con el choque por la hegemonía regional entre Arabia Saudí e Irán, que también determina el conflicto en Siria. Igualmente, tiene que ver con las ambiciones de conservar todo el poder por el presidente Maliki, chií (un 65% de la población, especialmente al sur de Bagdad), con una concepción patrimonial, corrupta y excluyente del gobierno. Asimismo, tiene que ver con la intención de las diversas facciones que existen en Irak por regir y extender los territorios en los que son mayoría: los kurdos, al nordeste,  y los suníes en el oeste, ahora con los extremistas yihadíes al frente. El resultado es, en la práctica, el fraccionamiento de Irak y, en gran medida la desestabilización de toda la región.

Sin embargo, la guerra civil en Irak y, por extensión, muchos de los atentados contra los chiíes en Afganistán y Pakistán, tienen un enorme componente de intolerancia religiosa.

 

El escenario de fondo no es tanto la tensión entre suníes y chiíes como la instrumentalización que hacen de ella los grupos más ultraconservadores del sunismo y en ellos los yihadíes más violentos.

 

Consolidación de la chía

 

Perseguidos los descendientes (imames o guías) de Ali y Huséin y después de múltiples divisiones, el duodécimo imam, Muhammad Mahdi, desapareció en el 874. Sin embargo, según la mística chií permanece espiritualmente en la comunidad para asegurar el advenimiento de la justicia al final de los tiempos. Suma de sacrificio y resistencia,  opción religiosa de apoyo a las clases más desfavorecidas frente a los califas suníes, la chía desarrolló para sobrevivir una actitud de quietismo espiritual; de disimulo (taqiya) de sus opiniones, desde el siglo VIII; y de colaboración resignada con los poderes establecidos. Mucho después, diferentes grupos chiíes optarán por la intervención directa en las instituciones estatales.

La doctrina chií se elabora progresivamente y reafirma la creencia de que Dios solo puede obrar justamente. Para evitar el extravío de los seres humanos, la divinidad envía a los profetas, el último Muhammad. A su muerte, los imames deberán dirigir a la comunidad. De esta manera, se consagra primero la teoría del imamato y la existencia de un sistema clerical. Es una estrategia política destinada a subrayar su oposición al poder de los califas suníes.

Los chiíes reconocen la Sunna pero subrayan hadices propios; es decir destacan algunas palabras, hechos y comportamientos del Profeta. La iluminación divina proclama a Ali y el imamato, que completa la profecía revelada a Muhammad.

 

Con escasas posibilidades de disponer del protagonismo político y religioso, monopolizado en los califatos por los suníes, la chía resuelve el conflicto sobre la herencia del Profeta mediante el imamato.

 

El guía espiritual y político de la comunidad debe ser descendiente directo de Muhammad por la línea de Ali. Así hasta el duodécimo imam (otras tendencias llegan hasta el séptimo, los ismailíes; y el quinto, los zaidíes).

Además, la chía pretende dar continuidad al mensaje profético y recuperar el papel de la razón, la interpretación y el sentido original de los textos, especialmente aquellos donde se expresa el protagonismo de Ali y sus discípulos. En primer lugar, el Corán y los hadices; luego, los cuatro libros de los dichos y hechos de los imames y sus prosélitos. El esfuerzo especulativo en la interpretación (ichtihad) del islam significa en las tesis chiíes que la doctrina no ha concluido y, mientras se espera la vuelta  del imam oculto (Mahdi), debe proseguir y desarrollarse, a la vez que la autoridad del guía de la comunidad puede quedar sometida a un constante examen.

Los chiíes cultivan el conocimiento del sentido aparente (zahir) y del oculto (batin) a través del misterio de la ocultación del duodécimo imam. También son diferencias con los suníes que las cinco oraciones preceptivas puedan sumarse en tres; el matrimonio temporal (sigheh) en Irán; la invitación en los rezos a las buenas obras y en ellos la mención explícita a Ali.

 

Un sistema clerical

 

Los suníes no creen necesario un intermediario entre el creyente y Dios, lo que equivale a la ausencia de clero.  Con el “cierre de la puerta” o de la libre interpretación en el siglo XI y después de la abolición del califato suní por el general y presidente turco Mustafa Kemal Atatürk en 1924, nadie puede hablar en nombre del islam en su conjunto. Pero los imames suníes, con autoridad en su país o región, y cada creyente pueden apropiarse del derecho a hacerlo.

En cuanto a la chía, la dinastía safaví en el siglo XVI asumió sus ideas y prácticas como religión de Estado para dar cohesión a su imperio en Irán. Un siglo después, las divergencias entre dos tendencias del chiísmo duodecimano, usulí y ajbarí, decidieron la aplicación de la doctrina chií. Los usulí defendían la presencia de la autoridad jurídica de un moytahed (doctor de la ley), mediante el ejercicio de la razón. Por su parte, el ajbarismo, ante la Ocultación del Imam y, por tanto, la falta de un líder espiritual que dirigiera la comunidad, recurrió estrictamente a las enseñanzas surgidas de las tradiciones y los textos sagrados. El triunfo de los usulíes generó un cuerpo clerical autónomo: talib (estudiante); mulá (clérigo común y maestro); muchtahidin (licenciado en exégesis); mubálig (predicador); hoyatoleslam (prueba del islam); ayatolá (signo de Dios) y ayatolá al-uzma (maryá taqlid, modelo a imitar). Fuertemente jerarquizado, este clero ha conseguido influir en la política y ha contado con autonomía financiera gracias a la contribución económica de los fieles.

 

 

Esa es la base del poder en Irán. En consonancia con las tesis usulí y su desarrollo posterior, el ayatolá Jomeini en sus predicaciones en Nayaz, recogidas en el libro “El Gobierno islámico”, en los años 70, propuso la teoría del Gobierno del  Juriconsulto, el velayat-e faqih: el derecho de los clérigos, y entre ellos el Guía, para gobernar el Estado. Frente a los clérigos conservadores, que sólo  se dedican a la oración y a dar ejemplo, y  los liberales o izquierdistas laicos (las leyes occidentales son falibles y la ley divina está encaminada a la estabilidad y la justicia, señala Jomeini),  el consenso de los clérigos estudiosos del islam debe designar un Guía, mientras el imam permanece oculto.

 

En consecuencia, todo el poder pertenece al sistema clerical, porque en definitiva Jomeini y los teólogos afines consideran que el pueblo es menor de edad.

 

El líder iraní propuso y aplicó una politización del chiísmo y un mandato frente al corporativismo del islam clerical, más preocupado por las tradiciones.

Sin embargo, han existido en Irán otras formas de entender el velayat. Las plantearon Shariati, el doctor, principal movilizador de la Revolución Islámica, asesinado por la policía del shah; Montazeri, ayatolá enfrentado a Jomeini; Taleqani, muerto prematuramente; y ahora filósofos como Sourush y el clérigo Khadivar. Todos ellos hicieron una crítica al elitismo de los clérigos y censuraron su poder absoluto y su apego al literalismo en los textos. Una lectura que ellos califican “sin alma”. Han reivindicado la necesidad de ser fieles al ejemplo del hijo del califa Ali, Huséin, y de su discípulo Abu Zarr en los primeros tiempos del islam. Contraponen el compromiso social y político y el dinamismo activo a la institucionalización. El velayat sería como una especie de recomendación, pero no el establecimiento de un poder absoluto e intolerante. No pocas de las tesis críticas de los reformadores proceden de esta lectura.

 

Extremismo suní

 

El sunismo es la culminación del monoteísmo islámico y destaca que las otras religiones y corrientes del islam adoptan un mensaje incompleto o se han desviado de las normas originales. Para las tendencias más extremistas y dogmáticas, como los yihadíes del EIIL, cada persona musulmana debe renovar su conversión al islam y extenderlo incluso mediante la imposición violenta. Quien no sigue sus opiniones es considerado un apóstata y puede ser condenado a muerte.

En el sunismo la unicidad divina excluye el culto a los santos, la representación de los mártires chiíes y la peregrinación a los lugares donde están enterrados (el Santuario Al Askari de Samarra, la mezquita de Alí en Nayaf o la mezquita del imam Huséin en Kerbala). Sin embargo, entre las particularidades suníes figuran la memoria y el culto de los mártires difuntos (la gente de la Casa, de la Familia del Profeta); y de sus tumbas. Son lugares de veneración para conseguir su intercesión ante Dios. En este momento se encuentran amenazados por los yihadíes, como si fueran aquellos mongoles de Hulagu Khan que en 1258 acabaron con el califato abasí y arrasaron Bagdad.

 

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Javier Aisa
Co-fundador de Espacio REDO. Periodista especializado en actualidad y conflictos internacionales y docente en asociaciones, Centros Culturales y aulas de extensión cultural en las Universidades de Navarra, País Vasco, Burgos y Valladolid. Áreas de análisis preferentes: el mundo araboislámico y África subsahariana.
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  • Kerekere 18 / agosto / 2014 at 19:16| Responder

    Si bien el articulo esta bien escrito pero tiene cierta injusticia frente a los sunnies, no todos los sunnies consideran a las otras escuelas apostatas hay que tomar en cuenta que en gran medida que esos pensamientos proceden del movimiento salafi inspirado por Muhammad ibnu abdu al wahab y por Sheikh ibnu taymiya y no abarca todo el pensamiento sunni, muchos de los sunnies sufies no rechazan la visita la visita a las tumbas de grandes personas y el recordarlas, tampoco todos los sunnies rechazan el recuerdo de los martires y de Hassan y Hussein ni todos son como ISIS.

    • Javier Aisa 21 / agosto / 2014 at 9:39| Responder

      Gracias por su opinión. En efecto, los matices que usted añade son importantes y se deben tener en cuenta, especialmente en el sufismo. No obstante, me temo que una versión excluyente de la unicidad divina como plantean esas corrientes y otras en el islam pueden impregnar poco a poco, pero más rápidamente de lo que parece, el tejido social islámico en un contexto de competencia histórica con el chiísmo

  • Gen 27 / marzo / 2015 at 18:56| Responder

    Tenía mucho interés en saber más sobre el tema pero no he entendido absolutamente nada! Tal vez los expertos lo entiendan porque lo que es yo, por más que lo intento, no soy capaz de seguir el hilo!!

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