Durante los últimos años la dinámica globalizadora ha favorecido el surgimiento de importantes centros regionales, que desde los denominados BRICS hasta los MITS, jalonan el paisaje de la nueva economía. A todo ello debe sumarse la reorganización del espacio post-soviético entorno a la Unión Eurasiática, estructura de la que nuestro protagonista forma parte. En efecto, el pasado 29 de mayo Kazajistán firmaba su adhesión a dicho proyecto junto con Rusia y Bielorrusia. No obstante bajo la brillante pátina de prosperidad, se esconden otro tipo de realidades que cuestionan este modelo de crecimiento “emergente”.