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  • Midi Festival 迷笛音乐节

El 2014 en clave musical

Nacer cuesta lo suyo. Y aunque tan sólo se trate de cambiar una cifra por otra, tardamos 365 días en hacerlo. Así que mientras el 2015 se despereza, os proponemos este recordatorio de eventos musicales del año que hemos dejado atrás. Un 2014 de festivales, pérdidas, lanzamientos, revoluciones, colapsos de Youtube y nuevas promesas virales. Pasen y recuerden.

 

ENERO

Como si de una tradición se tratara, dimos la bienvenida al nuevo año con el lanzamiento del tercer volúmen del recopilatorio We are Shanghai una compilación anual destinada a proporcionar una instantánea de la escena musical ecléctica de Shanghai. We are Shanghai tiene como objetivo representar la producción musical de la ciudad en su conjunto, lo que nos permite apreciar en su plenitud la amplia gama de estilos y géneros musicales que se dan cita en la ciudad.

We Are Shanghai III by We Are Shanghai

Y a vueltas con la censura inauguró el 2014 el rockero Cui Jian. Unas declaraciones de su agente confirmaron el rechazo del “padre del rock chino” a actuar en la Spring Festival Gala, uno de los programas televisivos de mayor audiencia mundial. Las razones que argumentó al New York Times: “porque no podemos cambiar las letras de las canciones”.

FEBRERO

La banda de k-pop femenino  Girl’s Generation protagonizaron el comeback más esperado del año con  la pesentación del teaser de su nuevo single Mr. Mr. Recordamos que el grupo famoso por el vídeo I Got a Boy sumó casi 85 millones de visitas en YouTube, ganando el premio al Videoclip del Año en la edición inaugural de Premios de la Música de YouTube. Barrieron a Justin Bieber, One Direction, Miley Cyrus y otros tantos súper-stars de la escena musical occidental. En este caso, en Mr. Mr nos presentan una inquietante puesta en escena para introducirnos en el híbrido electro hip-hop con el que la banda se maneja sin problemas. ¿Listos para bailar el adictivo “Mista Mista”?

MARZO

La banda de pop norcoreano feminina Morabong tocaron en presencia de Kim Jong – Un. Como cierre del concierto, proyectaron un documental sobre la dinastía Kim, en el que destacaban tres fotos de la infancia del actual dirigente. El vídeo del concierto dio la vuelta al mundo, a pesar de que la banda lleva en activo desde 2012. En su repertorio es fácil encontrar versiones de grandes clásicos como el My Way que popularizara Sinatra y otros temas que catalogan como “músicas del mundo”.

En Japón, la industria musical tembló con los datos que arrojó la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI). Según su informe, mientras el resto del mundo seguía mostrando una tendencia más o menos estable, la música japonesa (que representa más de una quinta parte de los ingresos globales) experimentó una caída del 16,7%.

ABRIL

El Modern Sky’s Strawberry Festival confirmó sus cabezas de cartel de la edición entrante: Explosions in the Sky, Justice, Cut Copy y HIM. Como representación local –  pero de elevado reconocimiento internacional – anunciaron además la presencia de la estrella de cine y cantante Maggie Cheung (In the Mood for Love) junto a su banda.  Este festival es uno de los más reconocidos y multitudinarios del mundo, cuyo crecimiento ha supuesto el despliegue a más de 10 ciudades en su última edición, incluyendo Wuhan, Xi’an, Shenzhen, y los centros musicales de Shanghai y Pekín.

MAYO

La banda china PAIRS dio su último concierto, poniendo fin a la trayectoria de uno de los grupos alternativos más interesantes de la escena en vivo de Shanghai. El líder y batería del grupo Xiao Zhong publicó en Douban un pequeño retrato de la vida como músico en esta vibrante capital, que dio muchísimo de qué hablar. En China Music Radar extrajeron los fragmentos más jugosos:

Hay un montón de bandas que necesitan desarrollar ciertas habilidades. No tanto las relacionadas con tocar un instrumento, sino con cómo lidiar con el dinero, cómo promover una gira, cómo hablar con el público, la forma de comunicarse con el organizador. Ser tímido o tener a alguien que lo haga evita desarrollar esas cualidades, de forma que cuando esa figura desaparece, uno se queda sin nada.

Una buena manera de sumarnos a la despedida de PAIRS es escuchando de nuevo el sencilloMean Buzz, del álbum If This Cockroach Doesn’t Die, I Will. Hasta siempre, PAIRS.

 

JUNIO

El Mercedes-Benz Arena ganó el premio al “Emplazamiento más dinámico de actuaciones a gran escala de China del 2013”.  Anteriormente ya había sido nominado al premio “Recinto de actuaciones Internacional del Año” otorgado por Pollstar y el Estadio Business Awards. Con este galardón, el Mercedes-Benz Arena fue finalmente reconocido como un peso pesado de la industria tan sólo cuatro años después de su apertura. Hoy es uno de los mayores puntos de encuentro de entretenimiento del país, donde dan cita los espectáculos culturales más populares y los eventos deportivos más destacados de China. Sólo en 2013 celebró 148 actuaciones y congregó a alrededor de 641.000 personas.

JULIO

Asistimos al estreno de la web-serie The World Underground, un proyecto documental sobre las escenas musicales underground de todo el mundo, comenzando por China. En el concierto de presentación participaron, entre otros artistas, SUBS, Stolen, Chui Wan, Residence ADiders. Aquí podéis ver el primer episodio de la serie:

AGOSTO

Del 11 al 23 de agosto el Beijing International Music Festival & Academy reunió en su primera edición a renombrados artistas, pedagogos y estudiantes de música orquestal de todo el mundo en una colaboración única para promover la enseñanza de alto nivel, el rendimiento y la armonía cultural a través de la música.

Este festival es el único festival de música de verano internacional anual de China de este tipo. Está abierto a pianistas, músicos de cuerda y de viento de madera de todas las nacionalidades.

SEPTIEMBRE

La prometedora girlband de K-Pop Ladie’s Code perdió en accidente de tráfico a dos de sus cinco miembros. El 3 de septiembre, el vehículo que transportaba al grupo chocó contra una barrera de contención en una autopista en Seúl. La cantante EunB, de 21 años, murió de manera inmediata. A los pocos días fallecía también RiSe, de 23 años y de origen japonés. La comunidad mundial de fans lloró su pérdida en las redes sociales publicando numerosos mensajes de apoyo en Twitter. En poco tiempo consiguieron que el hashtag #RIPEunB, primero, y #RIPRiSe después, se convirtiera en trending topic mundial.

OCTUBRE

Entrados ya en el otoño se concedieron por segundo año consecutivo los premios musicales Sound Stage,  un programa de radio que emite lo mejor y más novedoso de la música independiente de China. Todas las semanas cuentan con la actuación en directo de una banda o músico local. Un verdadero termómetro de tendencias musicales que este pasado 2014 premió a Didiers en la categoría de música punk, Never Before en hard-rock, o Residence A en música electrónica.

Además, con motivo de la llamada “Revolución de los paraguas” hicimos un repaso de las melodías más reivindicativas que han sonado desde que Cui Jian cantara en la plaza de Tian’anmen Nothing to My Name. El hip-hop, el punk, el indie e, incluso, el pop, aportan grandes grupos y canciones que manifiestan el descontento de gran parte de la juventud sobre temas tan variados como la política, el medioambiente, el paro o la degradación cultural.

 

NOVIEMBRE

Y un año que va muriendo, y grandes damas de la música que lo acompañan en su viaje. Wang Kung, estrella de la música revolucionaria china y madrina del pop chino de los 80, falleció a los 89 años. Aquí podemos recordarla cantando el célebre melodrama The east is red:

A la par que las viejas glorias nos dejan, nuevas generaciones del pop chino revolucionan internet. El vídeo de la cantante Wang Rong alcanzó la viralidad durante este mes. Pollos, gallinas en bikini y bailarinas emplumadas coreografían un estribillo llamado a ser el sucesor del GanGnam Style. El Mando-Pop muestra los dientes al K-Pop en la lucha por el poder de la música mainstream. Y no falla: más de un millón de reproducciones y subiendo.

DICIEMBRE

Pero semanas más tarde el Gangnam style volvió a ser noticia. Y es que el famoso baile del caballo del coreano PSY rompió literalmente el contador de visitas de YouTube, que se paró en 2.147.483.647, el límite programado.

Y así, rompiendo cánones, es como nos gustaría recibir a este año entrante: sin límites ni barreras que nos permitan apreciar los mejores y más variados sonidos, a veces bizarros, en su mayoría interesantes, de este lado del mundo. Como propone el título de la sección que enmarca estas letras, 傾聽 (Qing ting), ¡escucha con atención! Y no te pierdas ni una nota de este 2015.

 

Lee el artículo en 遠方 Yuǎnfāng magazine

De cuerdas y bits

En esta nueva entrega de 傾聽 (Qing ting) en 遠方 Yuǎnfāng magazine me acerco al fenómeno de los conciertos sobre bandas sonoras de videojuegos. Una práctica que surgió en Japón en los 80, pero que en Europa no se extendió hasta bien entrado el nuevo milenio. Experimentación musical, apertura de públicos y poder de convocatoria. Las bandas sonoras de videojuegos están renovado la música en general, y la sinfónica en particular. Porque si las películas han sido las narrativas audiovisuales dominantes del siglo XX, los videojuegos serán las del XXI.

 

 

De cuerdas y bits

La música de videojuegos toma la batuta

 

Un gran sala sinfónica. Una orquesta de renombre. Un potente coro. Y más de dos mil entradas vendidas. El programa, sin embargo, no incluía a Mozart, Verdi o Beethoven. Sí a nombres como Nobuo Uematsu, Koji Kondo, o Kiochi Sugiyama. Tres compases bastan para reconocer el tipo de música con el que el Auditorio Nacional de Música de Madrid colgó el “no hay entradas” el pasado 9 de noviembre:

Fragmento de la partitura de Súper Mario Bros

Quizás no sepamos identificarla a primera vista, pero al nombrar Súper Mario Bros inmediatamente sobrevuela la melodía 8 bit que tantas infancias ha acompañado desde hace casi treinta años. Es una llamada a la nostalgia; principal emoción que aflora en los conciertos Video Games Live. “El poder e intensidad de una orquesta sinfónica mezclada con la emoción y la energía de un concierto de rock y la tecnología e interactividad de un videojuego”, afirman sus organizadores. En el repertorio encontramos la música de las sagas de ZeldaSonicMonkey Island o Street Fighter junto a juegos más recientes como Mass EffectMetal Gear Solid o Silent Hill. Porque, unida a la evolución técnica, gráfica y narrativa de los videojuegos, se encuentra la sofisticación de sus bandas sonoras. Y la apertura a un nuevo campo de apreciación musical, como demuestra la buena acogida de este tipo de conciertos.

Video Games Live – 9 de Noviembre 2014 – Madrid – Auditorio Nacional

A través de las primeras melodías monofónicas y cíclicas de microprocesadores (años 70) hasta las complejas orquestaciones y elaborados sound design de hoy en día se puede recorrer la historia de un género musical propio, cuya influencia sigue muy presente en la música actual. Sin embargo, hasta hace bien poco, era difícil poder escuchar las bandas sonoras de los videojuegos si no era sumergiéndonos en sus historias. Como con las delanime, podíamos encontrarlas por separado únicamente en Japón. Ya desde mediados de los 80 se comercializaban por separado, reinterpretaban en vivo o versionaban de manera habitual. El primero en iniciar esta práctica fue uno de los padres fundadores del género, Koichi Sugiyama  – Dragon Quest – quien en 1986 lanzó al mercado una recopilación de sus composiciones interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Londres. A él le debemos la primera serie de conciertos con música de videojuegos: los Family Classic Concerts. Ante el éxito de esta propuesta, posteriormente decidió ampliar el repertorio a otros compositores (Koji KondoMario, The Legend of Zelda -, Nobuo UematsuFinal Fantasy o Keiichi Suzuki EarthBound -, entre otros) e incluir a más orquestas, como la Orquesta Filarmónica de Tokio y la Sinfónica NHK. Eran los Orchestral Game Concerts:

Orchestral Game Concert 1,2,3,4,5 – Tokyo City Philharmonic Orchestra (CD)

En Europa tuvimos que esperar hasta el nuevo milenio para escuchar el primer concierto sinfónico exclusivamente de este tipo de música. Fue en Alemania y a cargo de la Orquesta Sinfónica de la República Checa. Más tarde llegarían los Symphonic Game Music Concerts, que inspirados en los ciclos de Sugiyama, han incorporado a numerosos de los compositores en los arreglos orquestales e interpretaciones en directo. La misma Michiru Yamane interpretó suCastlevania al clavicémbalo y órgano en varios de ellos.

Castlevania, The Concert: Wood Carving Partita (interpretada por Michiru Yamane)

Totalmente conscientes de la capacidad de convocatoria (y de recaudación) de estos proyectos, algunas compañías desarrolladoras de videojuegos vieron el filón de extender la vida de sus sus productos a través de este tipo de conciertos. Totalmente ajena a la casa Square Enix, sin embargo, la propuesta Symphonic Fantasies destaca frente a todas las demás en esta tendencia cultural. Concebido como un homenaje sinfónico de las bandas sonoras de la series de Kingdom Hearts (Yoko Shimomura), Chrono (Hiroki Kikuta), Final Fantasy (Nobuo Uematsu) y Secret of Mana (Yasunori Mitsuda), es una propuesta de arreglos orquestales exquisitos, con una dirección impecable y, sobre todo, una narrativa musical coherente que atraviesa las piezas elegidas. No hay más que escuchar este movimiento construido sobre diferentes Final Boss para comprobarlo:

Symphonic Fantasies – Final Boss Medley

De conciertos temáticos a orquestas especializadas que tratan de “inyectar algo audaz, dinámico y fresco en la música clásica”. Es la Eminence Symphony Orchestra de Sidney. Fundada por el virtuoso violinista Hiroaki Yura hace diez años, ve en la interpretación de esta música (junto a la del anime o de películas de Hollywood), la oportunidad de romper las barreras entre el público y los músicos y vivificar la orquesta entre la gente joven.

ABC Asia Focus: Reportaje sobre la Eminence Symphony Orchestra

Pero no debemos mirar solamente a las orquestas profesionales o a las grandes salas sinfónicas para comprobar el poder de atracción de estas bandas sonoras. La Symphonic Anime Orchestra, formada por gente voluntaria de todas las edades y con diversas capacidades, ha participado en multitud de convenciones de anime y videojuegos por todo Estados Unidos y Japón. Entre su repertorio encontramos habitualmente piezas de Zelda,Kingdom Hearts, Mario Bros o Final Fantasy. Llevan ya diez años con la “única” pretensión de fomentar la diversión y la inclusión social a través de la música.

Wedding Watlz de Final Fantasy interpretada por el Symphonic Anime Quartet (SOA)

Experimentación musical, apertura de públicos y poder de convocatoria. Las bandas sonoras de videojuegos están renovado la música en general, y la sinfónica en particular. Porque si las películas han sido las narrativas audiovisuales dominantes del siglo XX, los videojuegos serán las del XXI. La industria musical está tomando buena nota de ello.

 Lee el artículo en Yuanfang Magazine

  • Música en Occupy Central, Hong Kong

Música para una revolución

En esta nueva entrega de 傾聽 (Qing ting) en 遠方 Yuǎnfāng magazine me acerco a la música reivindicativa en China, desde Tian’anmen hasta nuestros días. Un repaso por el rock, el punk, el indie, el pop y el hip-hop más contestatario. Sonidos y letras que bien podrían ser la banda sonora de la llamada «Revolución de los paraguas».

 

Música para una revolución

 

Cada revolución tiene su banda sonora. Cada protesta, su fiel correpetidor musical.

En 1939, Billy Holliday revolucionaba el mundo del espectáculo con su desgarradora interpretación de Strange fruit. Hoy convertida en mito, y versionada por múltiples artistas, transmitía la problemática de ser afroamericana en aquella época. Casi por las mismas fechas, el Lili Marleen se adaptaba ya a múltiples idiomas y por múltiples ejércitos, hasta convertirse en la canción de guerra más popular de todos los tiempos. Pero si hablamos de guerra, fue la de Vietnam la que, indudablemente, dejó más himnos a sus espaldas.

Otras luchas globales, como aquella contra la opresión de los individuos por parte de las instituciones y la autoridad, encontraron sus mejores sonidos en Another brick in the wall, de Pink Floyd (1979). Hoy, es imposible recordar la caída del muro de Berlín sin esta banda sonora. Viejos temas que vuelven a nuestros oídos en protestas actuales, como el People have the power de Patti Smith, durante las manifestaciones anti-Berlusconi, o nuevas letras en viejas melodías, como “Tories, Tories will tear us apart again” por la canción de Joy Division Love Will Tear Us Apart. En otros casos, es su propia existencia y puesta en escena lo que desafía el establishment, como las Pussy Riot rusas.

Aún no sabemos qué melodías acompañan a la llamada Revolución de los paraguas” (#UmbrellaRevolution o #UmbrellaMovement), ni si alguna de ellas se convertirá en himno. Quizás vengan en forma de adaptación de algún hit occidental, o creen su propio sonido. Si la apuesta es rescatar algún tema contestatario de su discografía, pueden hacerlo. Porque también hay música reivindicativa en China.

En mayo de 1989, meses antes de que el mundo coreara “We don’t need no education. We don’t need no thought control”, un rockero llamado Cui Jian se subía a un improvisado escenario en la plaza de Tian’anmen con una venda roja sobre los ojos para cantar los siguientes versos:

That day you used a piece of red cloth
to blindfold my eyes and cover up the sky
You asked me what I could see
I said I could see happiness

Cui Jian, A piece of red cloth

A piece of red cloth es melodía sobre la alienación – explica el rockero -. Me tapé los ojos con un trapo rojo para simbolizar mis sentimientos. Los estudiantes eran héroes. Ellos me necesitaban, y yo los necesitaba”.

Sin embargo, fue otro de sus temas el que se convirtió en el verdadero himno de los manifestantes: Nothing to My Name. “Me permite olvidar” dice la letra. “No tengo a dónde ir”.

Después de Tian’anmen, las autoridades prohibieron sus conciertos durante más de una década. “Tocábamos en fiestas y espectáculos ilegales en hoteles y restaurantes” afirma Jian. El “viejo Cui”, considerado el padre del yaougun (rock) chino, fue llamado a tocar con los Rolling Stones en 2006. Aunque las autoridades chinas prohibieron la interpretación de cuatro temas (Brown Sugar, Let’s Spend the Night Together, Honky Tonk Women y Beast of Burden), nada pudo impedir que el emocionante Wild Horses tocado a medias con Jiang pasara a la historia del rock:

I have my freedom but I don’t have much time
Faith has been broken tears must be cried
Let’s do some living after we die

 

Hoy, dicen que el “el viejo Cui” se porta bien y cuenta por ello con las bendiciones del régimen.

 

El rock ha muerto. ¡Larga vida al punk!

 

Joseph Campbell, escritor de Red Rock: The Long, Strange March of Chinese Rock & Roll, sostiene que el rock chino está falto de una voz verdaderamente contestataria.

Y entonces nació el punk. Después de años del destierro del rock (banda sonora de las manifestaciones del 89), sonaron las primeras notas musicales del género subversivo por excelencia. Eran mediados de los 90, y dos ciudades se convirtieron en centros de esta nueva escena underground: Pekín y Wuhan. Así lo cuenta Wu Wei, líder del grupo SMZB: “Empecé SMZB en 1996, después de escuchar los Sex Pistols, los Ramones y The Clash,” afirma elfrontman a The Guardian. “Sentí que por fin había encontrado una manera de expresarme. Antes del punk había escuchado otros tipos de rock: los Red Hot Chilli Peppers, The Doors y Pink Floyd. Pero cuando escuché el punk me di cuenta de que esta era mi música”.

A pesar de ser un estilo minoritario en China (apenas unos 50 grupos contados), el punk goza de buena salud y logra esquivar la censura. Espacios limitados, público reducido y vías de distribución alternativas a los canales oficiales ofrecen un poco más de libertad de expresión a los grupos. El punk chino representa para sus seguidores una vía de escape frente alestablishment político, económico, social y familiar. También una mecanismo para no olvidar. En 2004, SMZB lanzó el larga duración China Dream, hoy disco icono por su portada simbólica (la columna imperial de la plaza de Tian’anmen con un montón de calaveras a sus pies)  y letras feroces:


SMZB (生命之餅) – China Dream

This Oriental empire is just like a big tomb
It buries consciencie, morality and truth
It is just like a big prison.
It prisons freedom and dream.
People are living in a nightmare like this.
When will they wake up?

 

Hong Kong, sonidos para una revolución

 

Sin irnos muy lejos de la Plaza Cívica, en el mismo Hong Kong, encontramos un dúo de indie-pop muy particular: My Little Airport. Ah P (Lam Pang) y Nicole (Nicole Au Kin-ying) decidieron un día musicalizar aquello que aprendían en sus clases de periodismo en la Universidad Shue Yang, como la teoría de las 5W. Con sus melodías folkies y unos títulos peculiares (su álbum de debut se llamó the ok thing to do on sunday afternoon is to toddle in the zoo (Harbour Records, 2004), MLA consiguió cierta popularidad entre la juventud local y más allá, al firmar con Elefant Records en 2006. El dúo canta en inglés, cantonés, y a veces usan el francés. Pero que no nos engañe su estilo naïf. Desde hace cinco años, encontramos entre su discografía canciones de marcado carácter político. Uno de sus grandes éxitos, Donald Tsang, Please Die, fue escrito como contestación a Tsang, quien sugirió que las protestas de la Plaza de Tian’anmen fueron insignificantes en comparación con actual poder económico de China.

Donald Tsang, please die
我哋實上街 (we will definitely take on the street to protest)
Donald Tsang, please die
We’re all poor guys

El videoclip del tema tuvo más de 30.000 visitas durante el fin de semana de su lanzamiento.

Junto a Donald Tsang, please die, el dúo arremete contra el sistema y canta los problemas de la juventud de Hong Kong en temas como Youth Society o Divvying up Stephen Lam’s $300000 salary.

Sin embargo, es en el proyecto paralelo de Ah P, Forever Tarkovsky Club, donde se concentra toda la protesta y la crítica social. Con tono satírico, abordan temas políticos disfrazados de canciones de amor, como en上街的理由 (Calles), una arenga que incitaba a tomar las calles el 1 de julio (fecha en la que se celebra la recuperación de la soberanía sobre Hong Kong por parte de China). Otros temas como la pobreza o el desempleo están presentes en  Don’t Sell Flags in Sham Shui Po y Give Him a Job.

Ya desde sus inicios, allá por 2008, la banda jugaba a “molestar a las autoridades”. Entre el candor y la controversia, anunciaron por Facebook su concierto de debut con el título “X-Mas Half-Naked Party” (聖誕 半裸 派對). La imagen del cartel mostraba a su amiga Siu Ding semi desnuda con una melódica cubriéndole el pecho. Finalmente, la Policía intervino y el show fue cancelado. Pero el incidente les animó escribir la canción de protesta 灣仔 奇遇 .

Y del indie más alternativo al pop más comercial. Luchas de otros océanos cantadas en idiomas de otros continentes. El grupo hongkonés Beyond compuso en el 91 Glorious years,(uno de sus temas estrella), inspirados en la figura y lucha de Nelson Mandela. Poco más tarde, vieron cómo su canción Amani (Paz), cantada en parte en swahili, se convertía en himno de muchas campañas pro-derechos humanos.

Otro de sus éxitos, No more hesitation, planteaba lo siguiente en sus letras:

In boredom I see hesitation
It’s not easy to reach a goal
Even thought there is confidence
The moral is restrained
Who designs the roads for me?
And outlines the Universe in my heart?
I only want to depend on my own
To say Hi to my ideal

No more Hesitation. Con subtítulos en inglés.

“Si eres un jodido inútil, entonces tienes que dimitir. Sois todos unos idiotas inútiles, y cada uno de nosotros tiene que sufrir”. Corría el año 2003 cuando estos versos llenaban el aire de las calles de Hong Kong. El grupo pionero de hip hop Lazy Mutha Fucka (LMF) se disolvía dejando un largo recorrido musical de reivindicaciones rimadas, mezcladas con rock y thrashmetal, toques de funk ocasionales e, incluso, de reggae.

Desde sus orígenes, LMF expresaron su descontento hacia los disturbios políticos y económicos en Hong Kong, la prensa amarilla (Hum Ga Ling) –  o la incompetencia de sus líderes políticos (como en la antes citada WTF). Además, también animaron a sus seguidores a revalorizar su propia cultura, rica y ancestral, de la que los jóvenes hongkoneses debían sentirse orgullosos. La canción 1127 recoge el legado de Bruce Lee y le propone como el modelo chino a seguir.


LMF-1127(李小龍紀念歌)

Hoy, su carismático líder MC Yan, se moviliza contra la contaminación de las ciudades y rapea para Greenpeace en Dirty Air.


Dirty Air: MC Yan (subtítulos en inglés)

Se cumple ya un mes de las movilizaciones en Hong Kong. Sólo el tiempo dirá si lograrán “saludar su ideal”. Pero mientras tanto, surgen los vídeos – homenaje a #OccupyCental with Love and Peace.

Y tienen su propia banda sonora.


Imágenes de las protestas en Hong Kong. Música: Sky (Introduced By) de Beyond.

Lee el artículo en Yuanfang Magazine

Yuanfang Power!

¡Nos sumamos al ‪#‎YuanfangPower‬ de 遠方 Yuǎnfāng magazine!

 

Yuanfang Magazine es una  asociación sin ánimo de lucro que pretende  proporcionar conocimiento desde el entretenimiento y combatir así tanto los prejuicios orientalistas, que miran hacia Asia con desprecio o paternal condescendencia, como aquella otra mirada, la de la fascinación y el relativismo cultural, que solo ve en el otro lo positivo, quedándose siempre en una película superficial que no penetra en la poliédrica realidad del día a día.

Nuestro proyecto pretende acercar un mundo lejano; de ahí que lo articulemos en torno a una revista, una publicación para tratar de tendencias, política y economía; De ideas, viajes y negocios. Hablamos sobre Taiwán,  el Mundo Chino y Asia Oriental. Somos una lectura para para gente Plus Ultra.

 

Desde la sección 傾聽 (Qing ting) desmenuzaré las tendencias musicales del Sudeste Asiático. Desde Redo os invitamos a que leáis los artículos, comenzando por el primero de una serie de publicaciones mensuales:

El K-Pop, ¿algo nuevo bajo el sol?

 

(…) Más conocida como K-Pop, esta industria engloba una nueva generación de artistas (boybands y ladybands, fundamentalmente) hip surcoreanos. Junto con el éxito de los dramas televisivos (como Jewel in the Palace) y Winter Sonata) y ciertas películas, forma parte de un movimiento cultural más amplio: el Hallyu o la ola coreana, cuya influencia sin precedentes afecta tanto a la cultura nacional como a las relaciones internacionales de los países asiáticos.

Mucho antes de que el mundo entero bailara a lomos del Gangnam Style, el K-Pop era ya un negocio exitoso en el Sudeste asiático. Se creó para tal fin. Tal y como sostiene el sociólogo francés Frédéric Martel en su libro Cultura Mainstream, todo surgió a mediados de los 90, cuando el entonces presidente surcoreano Kim Young-Sam mostró un informe sobre los ingresos de exportación de la película Jurassic Park. La cifra era igual a la venta de exportación de 1,5 millones de automóviles Hyundai. Así, el gobierno designó a la industria cultural como el motor de crecimiento futuro. Una estrategia de doble filo, que intentaría reducir el dominio de Hollywood en el mercado de medios de comunicación asiáticos y construir una identidad transnacional a través del consumo de la cultura popular de Corea.

En el negocio musical entraron en escena las agencias de gestión o talent agencies, que a golpe de audiciones multitudinarias seleccionan a los próximos idols. Posteriormente, los mezclan y moldean a su gusto en jornadas maratonianas de trabajo como parte de un proceso que dura unos tres años. Y finalmente llega el bombardeo mediático. Una gran inversión cuyo retorno económico se estima en unos dos mil millones de dólares. Pero cuyos beneficios se basan, fundamentalmente, en las exportaciones. ¿Cómo hacer llegar un producto de marcada identidad cultural al público extranjero?

Las cover songs y los comebacks

“Si quieres conquistar un mercado, cántalo en su idioma”. Una práctica tan antigua como fructífera. Desde Shakira, Juanes o Ricky Martin cantando en inglés, a la intentona de Jennifer López de hacerlo en castellano, responden a una estrategia de entrada en el mercado global. En Europa aún lloramos con el Se fue de Laura Paussini, y los transalpinos se preguntan “da che dipende?” gracias a la italianización de Jarabe de Palo.

Mientras tanto, todo el Sudeste asiático corea las canciones de la súper estrella surcoreana BoA. La reina del K-Pop por antonomasia, canta en japonés, en coreano y en inglés para su público de Hong Kong ,Singapur y Estados Unidos, donde tiene muchísimo éxito desde el 2008. También ha aprendido a cantar en mandarín.

Con Super Junior se amplió el concepto. Creados por la agencia SM Enterntainment en 2005, originalmente constaba de 12 miembros, que se subdividen en unidades menores para adaptarse al estilo e idioma de los países donde actúa. Hoy podemos verles chapurreando castellano para su público latino, donde ya arrasan.

Pero para enamorar a la juventud del otro lado del planeta no basta con cantar en su idioma. Hasta su público foráneo demanda “algo más”. Desde hace un tiempo, las girlbands re-editan sus “viejos éxitos” echándoles un poco de picante. Es el abandono del estilo kawai (mona) por el de sexy. AOA ganó popularidad popularidad al regresar con el concepto sexy de su canción Confused. Girl’s Day también iniciaron su carrera fomentando su lado cute, hasta que les llegó el éxito al volver con la versión “adulta” de uno de sus temas, Expectation.

Mientras el público se divide entre una u otro opción, parece que los idols lo tienen muy claro: “Todos los grupos de chicas vuelven con conceptos sexys porque el concepto lindo y cute ya no vende en Corea. Los idols hacemos lo que es más comercial – declaró Heechul de Super Junior recientemente en un programa de televisión nacional -. Yo también soy un idol, y un idol es como un producto. Nosotros, los productos, tenemos que coincidir con los gustos de los consumidores”.

Hoy, en Occidente, Miley Cyrus trata de escandalizar con sus videoclips y apariciones en programas. Como ya hiciera otra vieja gloria de la factoría Disney, Britney Spears. Justin Bieber abandona su lado angelical y abraza el lado oscuro de las pop-stars. Ya en los 60, la boyband más exitosa de la historia intercambiaba el “She loves you yeah, yeah, yeah” por un«Sie Liebt Dich, yeah, yeah, yeah«.

¿Algo nuevo bajo el sol surcoreano?

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